Soldadito de Pavía sobre Coca de Verduras

Finalizamos nuestro breve recorrido por las tapas de la Feria de la Tapa Leonesa con el Bar Restaurante Saint Román.
El Saint Román es la evolución del antiguo San Román. Situado en la esquina de la calles López Castrillón y las Recoletas, en el corazón del Barrio del Cid, siempre fue conocido por sus estupendos bocadillos de calamares.
En los años 70 algunos éramos mediopensionistas en el colegio, con la típica comida que no había cristiano que se tragara, aunque peor estaban mis compañeros internos (desayuno, comida y cena), con el carácter agriado hasta que les llegaba el paquete de casa con embutidos, galletas y demás cosas.
Mi amigo Luis Vega -que hoy es veterinario en Murcia- y yo, nos escapábamos de vez en cuando del colegio al medio día para irnos caminando hasta León. ¿Y adónde íbamos? Al San Román. A comernos un bocadillo de calamares que era una maravilla. Media barra de pan llena de calamares que se salían por los lados del bocata. Esto si era cocina gourmet a los 16 años. Y todo este placer por 15 pesetas de las de entonces, o sea, unos 9 céntimos de euro. Mi propina semanal por entonces era de 20 duros, 100 pesetas, 0’60 euros. Para que luego digan que las cosas no han subido. Con lo que antes tenía para una semana, ahora no me tomaría ni una caña.
En aquellos tiempos descococía una historia que sucedió en los años 60 de la que el San Román formaba parte. Una noche de invierno, ventosa, fria y desagradable, una mujer y dos hombres paseaban por el Barrio Húmedo en busca de un bar para tomar unas tapas. Después de visitar varios sitios, decidieron ir al San Román a comer un bocadillo de calamares. Se sentaron, departieron con otras dos personas que se encontraban en el bar y pidieron sendos bocatas, con la particularidad de que el bocadillo de ella quedó intacto. La historia tiene una trama muy larga y un tanto tenebrosa que no os voy a relatar aquí, pero la realidad es que esa mujer se llamaba Soledad y era un fantasma. Los dos hombres que la acompañaban no supieron de la condición de su compañera hasta el día siguiente. Un fantasma que vino a solucionar unos temas pendientes que tenía en León antes de desaparecer para siempre. Una mujer alta, rubia y elegante que antes de evaporarse decidió que la mejor última cena que podía tener era un bocadillo de calamares del Bar San Román. Por supuesto, el bocadillo quedó entero. Como bien sabéis los fantasmas de verdad no comen porque no lo necesitan. Los otros tipos de fantasmas, que están vivos y hay muchas/os, no dejan ni la raspa.
No me lo he inventado, os lo aseguro. Así que ya sabéis, cuando vayáis al Saint Román pensad que hay gente que ha venido del otro mundo a disfrutar cosas que vosotros tenéis muy a mano.

Restuarante Saint RomanHoy en día el Saint Román está regentado por Isidro, que manteniendo el encanto del antiguo local, ha sabido generar una nueva idea de restaurante, bar de tapas y lugar de copas, siendo parada obligatoria para todos los que salimos a tomar unos vinos. Y por supuesto sigue ofreciendo el suculento bocata de calamares, así como las raciones típicas de la cocina leonesa. Esto es ir hacia delante sin deshacerse de las buenas cosas del pasado.
El Saint Román tiene dos platos espectaculares en su carta que no debéis perderos: la Ensalada de Codorniz Escabechada y el Sushi Leonés. Este último plato no os lo voy a desvelar. Además todos los fines de semana prepara un Cocido Leonés potente.
Isidro nos propone para la Semana de la Tapa Leonesa su Soldadito de Pavía sobre Coca de Verduras.

Ingredientes (para 4 tapas):
-4 pieza de Coca rectagulares y planas.
-2 Berenjenas.
-2 Pimientos rojos.
-2 Cebollas.
-1 Diente de Ajo.
-Aceite de Oliva Virgen.
-Aceite de Pimentón.
-Sal.
-Bacalao.
-Perejil.

Tapa Saint RomanPrimero hacemos una escalivada de verduras. Envolvemos las verduras en papel de plata y las introducimos en el horno durante 45 minutos a fuego lento. Picamos el ajo y reservamos. Una vez hechas las verduras, dejamos enfriar un poco, quitamos el papel de plata y pelamos con los dedos. Cortamos las verduras en tiras, echamos sal, el ajo picado y aceite de oliva virgen.

El Soldadito de Pavía es una tira de bacalao rebozado, que freímos en aceite muy caliente.

Adornamos con un poco de perejil y aceite de pimentón.

El Saint Román es un lugar al que se puede ir en cualquier momento, el vino de por la mañana, a comer, el vino de la tarde, a cenar o a tomar copas. Siempre hay buen ambiente y la atención es perfecta.

Ah!, si encontráis a Soledad, avisadme…

5 comentarios
  1. Salomé
    Salomé Dice:

    Pero que historias tan bonitas cuentas… cuando leo tus post me siento como el abuelo Cebolleta recordando, lo cual no es muy bueno porque me haces sentir muy mayor pero a lo que voy, aquellos bocatas de calamares al salir del cine los sabados, que buenos!!! aquel olor a fritanga en toda la calle, en aquel momento me parecia bueno, era como el olor que te guiaba… y que calentito se estaba dentro. Besitos.

  2. Paco Flecha
    Paco Flecha Dice:

    Se nota Agustín que, incluso entonces, ya eras de casa buena. En mis tiempos a lo que más llegábamos era a pedir “medio bocata de calamares” (que, en consideración a la época, también los ponían). Claro que eran tiempos en los que en los bares de Moncloa, en Madrid, frecuentados por estudiantes, también se oía pedir a la cocina “¡media de albóndigas y doble de pan!”
    Saludos

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