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Patatas en Salsa Amarilla (estilo Monterrey)

Buscando alguna referencia del Bar Monterrey de León, cerrado hace ya muchos años, no he encontrado nada. Parece que no hubiera existido, como otras tantas cosas que se pierden en el transcurrir de los años.
Sin embargo mis recuerdos del vermut de la mañana del domingo con mis padres y hermanos, y después el chateo y las partidas de mus en mi juventud, apuntan a que en mi memoria sigue vivo.
Estoy hablando de los años 70 y principios de los 80. Estaba en la Avenida de José Antonio (hoy Gran vía de San Marcos), esquina con Lucas de Tuy.

Patatas estilo Monterrey de León

Recuerdo como si fuera hoy a “Molina” detrás de la barra poniendo vinos y moviéndose como un tiro. Buena gente “Molina”. Como otros muchos que solamente viven en nuestros recuerdos y que intentaremos acercarles a un presente al que ya no pertenecen.
En el Monterrey todo estaba rico, pero hay un sabor que todavía persiste en algún lugar de mi cerebro: aquellas patatas amarillas picantes que ponían de tapa. Esto era por las mañanas, ya que por las tardes te ponían una necorilla pequeña (cangrejín), también rica, rica.
Esta tapa que publicamos hoy es un modesto homenaje a los recuerdos, al Monterrey, a “Molina”… Nada especial, pero con mucho carino.
Gracias a nuestra amiga Esther de la Abacería II (C/Ramón Alvarez de la Braña 16 – León), rescatamos esta entrañable y simple receta que espero que a alguno de nuestros talluditos seguidores leoneses les transporte a otras épocas. A los que no sois de León, seguro que os gustará también.
Un dato: el bar Monterrey cerró sus puertas definitivamente el 31 de julio de 1994 a las 11 de la noche.

Ingredientes:

-500 gr. de patatas.
-Azafrán.
-1 diente de Ajo.
-1 pizca de Perejil.
-2 Guindillas.
-1 Cebolla.

Las patatas: se fríen en aceite de oliva a baja temperatura para que queden cocidas en el aceite (como si fueran para tortilla de patata).
La salsa: se pone en un dedo de aceite a sofreír la cebolla y se retira la cebolla. Machacamos en el mortero el perejil, la guindilla, el ajo y una tosta de pan frito. En el aceite de la cebolla echamos una cucharadita de harina, el azafrán y el machacado del mortero. Se echa un vaso pequeño de vino blanco y se va añadiendo agua hasta que quede una salsa espesa. Lo tenemos cociendo durante unos tres cuartos de hora a fuego lento.
Se mezcla la salsa con las patatas, se le pega un hervor para que las patatas cojan el sabor, y se sirve en una cazuelita de barro.

Espero que os guste!!!!!